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"Están transformando al Vivir Bien en un dispositivo de poder". Entrevista a Alberto Acosta

Durante la realización del Tercer Foro Andino Amazónico de Desarrollo Rural, que tuvo lugar en la ciudad de La Paz el pasado septiembre, tuvimos la oportunidad de realizarle una entrevista al ecuatoriano Alberto Acosta, quien llegó para participar en la cuarta mesa temática, sobre el Vivir Bien. Estas fueron sus declaraciones:

A:No es una casualidad que en Ecuador y Bolivia hayan surgido casi simultáneamente estas ideas respecto a lo que podemos llamar un nuevo paradigma.  Si hacemos una lectura un poco anterior, veremos que la lucha de las nacionalidades indígenas, en particular, y de los pueblos y sectores populares, en general, se agudizan desde principios de los años 90, se constituyen en una referencia histórica y coyuntural del periodo en que se enfrentaba al neoliberalismo y a las viejas estructuras oligárquicas y coloniales.  En ese contexto, aparecen las ideas en Ecuador del Buen Vivir y en Bolivia del Vivir Bien que tienen  su tronco, sus raíces,  en las culturas indígenas: Sumak Kausay en quecha, Suma Qamaña en aymara y Ñandereko en guaraní. 

Es importante tener presente que los dos gobiernos, tanto el de Evo Morales en Bolivia  como el de Rafael Correa en Ecuador, surgen como resultado de esa lucha de los sectores populares, particularmente indígenas, ese es un primer punto en común, hay diferencias, no podemos hacer paralelismos simplistas y hay que ver las especificidades de cada caso. Y lo que vemos es que  ese es el origen de la constitucionalización  del Buen Vivir.  En la práctica también encontramos otro paralelismo, de una u otra manera se está impidiendo cristalizar esas propuestas, se las está vaciando de contenido y se la está transformando en una suerte de dispositivo del poder, los dos gobiernos están usando el discurso del Vivir Bien para impulsar esquemas desarrollistas, lo cual es de una u otra manera una gran traición a la esencia misma del Vivir Bien que representa una alternativa al desarrollo, no es un desarrollo alternativo, va mucho más allá del desarrollo. Yo veo que los dos gobiernos lo han vaciado de contenido y están transformando al Vivir Bien en un dispositivo de poder.

¿Cómo se manifiesta es vaciamiento?

A:En primer lugar, de una a otra manera los gobiernos están preocupados en conservar su poder antes que abrir las puertas a un poder desde las bases desde las comunidades y han concentrado el poder del Estado –ha regresado el Estado no sólo a la economía sino a la sociedad– pero, además,  ese Estado se va configurando alrededor de un caudillo, para el caso ecuatoriano el caudillo del siglo XXI es Rafael correa.  Por otro lado, no hubo una profundidad y una ampliación importante y sustantiva de lo que representa el Vivir Bien y aquellas fuerzas políticas y sociales que fueran portadoras de aquellas tesis de cambio civilizatorio, de cambios estructurales revolucionarios se fueron quedando en el camino, muchas veces por la represión del Estado.  En el caso de Ecuador, como sucede también en Bolivia. las organizaciones sociales han sido divididas y se ha intentado subyugarlas a las decisiones del gobierno central, inclusive se están construyendo organizaciones para estatales, ya no son organizaciones sociales porque el movimiento social en esencia tiene que ser siempre independiente del poder del Estado.

¿No hubo un proceso de reflexión profunda del Vivir Bien? ¿Cómo se aproximaría usted a una definición de este paradigma?

A:Creo que hubo una discusión muy interesante durante el proceso constituyente, sobre todo en el caso de Bolivia más que en Ecuador, y hay que anotar que en el caso de Bolivia hay una mayor presencia de representantes que provienen del mundo indígena y campesino. En el caso ecuatoriano Correa gana las elecciones en el año 2006 gracias a las lucha de los movimientos sociales, del movimiento indígena y campesinos, del movimiento ecologista, de mujeres, y de distintos sectores de la sociedad pero luego se va distanciando aceleradamente de esos grupos al terminar la Asamblea Constituyente del 2008 y ahora está impulsando una modernización del capitalismo, nada más  y nada menos.

¿Qué es el Buen Vivir o Vivir Bien?  Es una pregunta que nos remite a otros valores civilizatorios, por ejemplo, solidaridad y no competencia,  reciprocidad y no acumulación, relacionalidad y no extractivismo,  armonías y no acumulación permanente de bienes materiales que es la esencia del capital, desde el mundo indígena se está planteando una visión completamente diferente que nos llevaría a una definición del Buen Vivir o Vivir Bien como una vida en armonía del ser humano con los otros miembros de la comunidad, una vida en armonía de las comunidades y de los pueblos entre sí y, finalmente, una vida en armonía de los individuos y de las colectividades con la naturaleza, en la naturaleza, elementos fundamentales del Buen Vivir o de los buenos convivires, en plural, como dice Xavier Albó, que nos remite a una visión mucho más amplia y plural , menos unitaria, porque eso puede generar respuestas autoritarias, esta visión plural nos remite entonces a buenos convivires con la comunidad, en la comunidad, buenos convivires con la naturaleza y en la naturaleza;  un tercer elemento es el mundo espiritual que no se puede confundir con el mundo religioso, para los indígenas y campesinos la espiritualidad es algo mucho más profundo, está presente en todas sus acciones y creo que también eso nos permite recrear y repensar el mundo de otra manera.  El proceso de reencantamiento del mundo, podríamos decir.

¿Yasuní fue una propuesta inspirada en el paradigma del Buen Vivir?

A: El Yasuní, la idea de dejar el crudo en el subsuelo a cambio de una contribución internacional,  fue una iniciativa que surge desde la sociedad civil, abría la oportunidad para una transformación civilizatoria, era una idea realmente interesante, lamentablemente Correa no dio la talla para una iniciativa tan revolucionaria.  Por eso, él mismo cuando plantea su incapacidad para seguir adelante con esta iniciativa, el 15 de agosto del año 2013, demuestra que tampoco entendía lo que significan los derechos de la naturaleza, y dice textualmente “es un error creer que los derechos humanos se subordinan a los supuestos derechos de la naturaleza”.  El no entendió que los derechos de la naturaleza no están de ninguna manera en contradicción con los derechos humanos.

A propósito de esas visiones, en el caso Bolivia Evo Morales hace una defensa muy marcada de la madre tierra, pero promueve el extractivismo, ¿cómo evalúa esa contradicción?

A:Yo rescato muchas iniciativas del gobierno boliviano.  Hace cinco años en Tuiquipaya, Cochabamba, se plantearon los Derechos de la Madre Tierra o Pachamama y de ahí surgieron esos 10 puntos fundamentales.  Ya en el año 2010, por iniciativa boliviana en Naciones Unidas se aprobó que el agua es un derecho fundamental, luego la incorporación en Naciones Unidas de algunos de esos principios básicos, y el Vivir Bien me parece que son avances notables.  Lo que sí llama la atención, es la enorme contradicción entre el discurso y la práctica, yo le veo a Evo Morales como un gran defensor de la Pachamama a nivel internacional pero no veo la misma consecuencia y coherencia a nivel interno, en Bolivia se sigue ampliando la frontera extractivista al igual que en el caso ecuatoriano. El extractivismo en sí, al generar violencia hacia la Pachamama, al generar violencia a las comunidades y al no abrir la puerta para superar la idea del desarrollo y construir algo diferente no está en línea con el Vivir Bien.

Se ha afirmado que el modelo extractivista está provocando el despojo de las comunidades indígenas, ¿muchos pueblos están condenados a desaparecer?

Es necesario comprender lo que representan los extractivismos, en plural.  Debemos entender que tienen orígenes coloniales, la esencia del extractivismo surge hace más de 500 años, cuando unas regiones fueron especializadas en ganar importando materias primas, fabricando bienes manufacturados que luego exportan y otras naciones fueron especializadas en perder en la medida que son productoras de materias primas e importadoras de bienes manufacturados. Estoy usando ese concepto de las Venas Abiertas de Eduardo Galeano, ese es el punto de partida y si lo que estamos viviendo es una ampliación de esas lógicas del extractivismo no hay opción de desarrollo para construir el Buen Vivir y eso implica violencia con la Pachamama, con las comunidades, es un reto para la vida misma porque el extractivismo está en línea con la acumulación del capital, con la reproducción del capital y no con la reproducción de la vida. Y en esa dinámica, es cierto que muchos pueblos están condenados a desaparecer.

¿Cómo es que los gobiernos progresistas no se enfrentan a las presiones del extractivismo?

A: Yo creo que los gobiernos progresistas ya se alienaron a esas presiones del extractivismo transnacional, han aceptado que tienen que lograr una mejor participación en la renta que proviene del extractivismo, un mayor control del Estado sobre el uso de esa renta y de las actividades, pero no cambia en esencia la lógica de una economía primario exportadora que es la típica forma de integrarnos como países dependientes y subdesarrollados y eso me parece que es lamentable, porque si hubo alguna vez una oportunidad en la historia reciente para cambiar ese curso, esa suerte de maldición que nos acompaña, era ahora con los gobiernos de Evo Morales, de Correa y otros que no son de izquierda, gobiernos progresistas que no necesariamente son neoliberales, aunque hay algunos elementos del neoliberalismo que comienzan a aparecer

Si bien las comunidades empiezan a tomar conciencia y alertan sobre los efectos perversos del extractivismo, ¿es muy difícil suplantar este modelo?

A:En primer lugar, la demostración de que hay alternativas es la misma emergencia del concepto del Vivir Bien, que no es solo una alternativa coyuntural sino una alternativa estructural civilizatoria, en segundo lugar, me parece importante tener en cuenta que los gobiernos progresistas están entrando ya en una fase de declinación, el ciclo del progresismo va terminando y ya comienza a aparecer con mucha fuerza nuevamente la organización social que en algunos casos fue debilitada por la acción autoritaria prepotente de los gobiernos progresistas.  Recordemos cómo en el caso de Ecuador o en el mismo caso de Bolivia, se quiere imponer condiciones a las organizaciones de la sociedad civil, a las famosas ONGs, o se quiere dominar o subyugar a los movimientos sociales, pero desde allí vuelven a aparecer estas movilizaciones en toda América Latina, no sólo en los países con gobiernos progresistas sino en los países con gobierno neoliberales como en Colombia donde la lucha anti minera cada vez es más fuerte y vigorosa, en tercer lugar, se pueden encontrar respuestas concretas al financiamiento, depende de cada país, yo no podría hablar de qué se puede hacer para el caso de Bolivia o de Argentina, pero le puedo dar unas cifras para el caso de Ecuador.  Si tuviéramos un gobierno realmente revolucionario que impulse una redistribución no sólo del ingreso sino de la riqueza, se podrían obtener recursos sólo incrementando los impuestos del 10 por ciento más rico de la población en el Ecuador, si pagaran 0,5% más de impuestos habría dinero para erradicar la pobreza extrema, si ese 10 por ciento pagara 3.5% más de impuestos –no más impuestos a los sectores medios y populares sino a los ricos– habría dinero suficiente para erradicar toda la pobreza del país, pero eso requiere un gobierno revolucionario capaz de meterle la mano al bolsillo de los ricos y no meterle la mano a la Pachamama, a la naturaleza  para seguir extrayendo recursos naturales provocando destrucción y subdesarrollo.