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Foro internacional advierte que son más las amenazas que las oportunidades en la Amazonía

 

Cobija, 24 de octubre (ANF).- Las visiones y prácticas de vida de 390 pueblos indígenas están amenazadas con las políticas de desarrollo extractivistas que se implementan en la Amazonía, advirtieron dirigentes indígenas e investigadores durante la plenaria inaugural del quinto Foro Internacional Andino Amazónico de Desarrollo Rural.
 
La indígena kichua ecuatoriana, Mónica Chuji, dijo que en los nueves países que forman parte de la región amazónica se implementaron “idénticas políticas depredadoras de nuestros territorios y por tanto los mismos desafíos”.
 
Chuji, que se desempeñó como Ministra de Comunicación del gobierno de Rafael Correa, aseguró que es urgente “recuperar de la politiquería, el verdadero sentido del Sumak Kawsai (Buen Vivir), que en la última década ha sido desvirtuado para dar paso a un agresivo proceso de reprimarización de las economías”.
 
Aseguró que con el discurso del “Buen Vivir” se han promovido políticas extractivistas para lo que “las transnacionales en complicidad con los gobiernos han dividido a los pueblos y han generado conflictos internos, pero no han dejado ninguna retribución económica para nuestros pueblos”.
 
Según Chuji, todos los pueblos de la Amazonía tienen en común el desafío del extractivismo y “la represión, con los mismos argumentos y los mismos objetivos, sea cual sea la ideología o la imagen de nuestros gobiernos”.
 
Estos procesos son de larga data, pero han continuado en la última década, dijo, y puso como ejemplo lo ocurrido en la provincia (departamento) de Sucumbíos, en Ecuador, que “las transnacionales petroleras intervinieron como si fuera tierra de nadie y dejaron contaminación ambiental, pobreza y políticas clientelares de los gobiernos locales”.
 
Por su parte, José Nuñez del Prado, investigador del Cides Umsa, aseguró que “hay un escenario globalizador, una tendencia a sumarse a la idea de exportar o morir para reforzar el patrón del modelo agroexportador comercial y del agronegocio”.
 
Indicó que ese camino puede resultar en una competencia entre tiburones, donde las posibilidades de éxito están reservadas para las grandes corporaciones que cuentan con los capitales necesarios para abrir nichos de mercado.
 
Según el investigador, la idea de “exportar o morir puede distraer las energías de los pueblos amazónicos”, por lo que planteó “diseñar una estrategia que apunte a fortalecer el mercado interno y garantizar la seguridad alimentaria a través de sistemas agro forestales que son garantía de sostenibilidad en la Amazonía”.
 
Explicó que, si bien hay cada vez más estudios que muestran el potencial de los productos amazónicos para la alimentación, salud, vivienda, simbolismo y ritualidad, entre otros, “son oportunidades incipientes que por el momento sólo están afirmando la conciencia sobre las riquezas de la región, pero no siempre se pueden pensar como oportunidades para hacer negocio”.
 
Complementando esas visiones, Mario Gutiérrez de Caritas Bolivia coincidió que “el futuro de la humanidad depende de que cuidemos los bosques, las aguas, pero sobre todo, la riqueza y el conocimiento de los pueblos de la Amazonía”.
 
Recordó que el Papa Francisco ha convocado para octubre del próximo año al Sínodo para la Amazonía 2019, donde los obispos de los nueve países de la región debatirán sobre los desafíos de la crisis socio ambiental, que denunció el prelado en su encíclica social Laudato Si.
 
Detalló que la Red Eclesial PanAmazónica (Repam) coordina los trabajos de la Iglesia Católica en todos los países de la región y que en Bolivia realiza consultas en 9 regiones para recoger las demandas de los pueblos indígenas y conocer el impacto de la explotación de gas y petróleo, la deforestación y la rápida expansión del agronegocio.
 
Gutiérrez dijo que el Sínodo tiene gran trascendencia porque coadyuvará a valorar la riqueza cultural y la identidad de los pueblos indígenas.
 
El quinto Foro Internacional Andino Amazónico de Desarrollo Rural reúne a más de un centenar de delegados indígenas, activistas e investigadores de Bolivia, Brasil, Colombia, Ecuador y Perú, y concluirá este 25 de octubre con recomendaciones a nivel de la Amazonía global.