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El papel de las transnacionales en conflictos de tierra latinoamericanos

Desde hace más de 16 años los principales conflictos de acceso y posesión de tierra en Latinoamérica están relacionados principalmente con conflictos entre los Estados, las empresas y las comunidades campesinas e indígenas.

Según señala OXFAM y su informe denominado “Desterrados: tierra poder y desigualdad en América Latina” las concesiones mineras y petroleras se han multiplicado desde el año 2000 en Bolivia, Colombia, Ecuador y Perú.

             Como dato:

            Según el informe el 1% de las fincas de mayor tamaño concentra más de la mitad de la superficie agrícola, o dicho de otro modo, el 1% de las fincas acapara más tierra que el 99% restante.

El informe también señala que en América Latina hasta el 2015 fueron asesinados 122 activistas por los derechos humanos, de los cuales el 40% estaba relacionado con la defensa de la tierra y del medio ambiente.

En cuanto a desigualdad de la región el caso más extremo es el de Colombia, donde fincas de más de 500 hectáreas (ha) concentran el 67,6% de la tierra productiva, por lo que se puede considerar al país cafetalero como el país con más desigualdad en la región en cuanto a reparto de tierra.

La producción de soja ha impuesto índices económicos en la región en cuanto a construcción de infraestructuras, almacenamiento, transporte y procesado, organización económica y territorial que está a la medida de las transnacionales.

En Bolivia, por ejemplo, la producción y exportación de este elemento esta en las manos de cuatro transnacionales que exportan el 77% de la soja producida en el país, la inversión que realizan estas empresas queda fuera del alcance de los pequeños productores y visiblemente esta queda en manos de productores de tamaños industriales.

Por su parte otra actividad que está en manos de transnacionales y genera problemas de posesión de tierras tiene que ver con la extracción de minerales e hidrocarburos, la cual exige una importante capacidad financiera, tecnológica y logística, por esto grandes empresas manejan la actividad, se calcula que son las empresas canadienses las que manejan entre el 50% y 70% de la actividad minera en la región.

Según OXFAM la distribución de tierra en Latinoamérica es la más desigual y sigue empeorando hasta niveles alarmantes, y dicha desigualdad tiene muchas dimensiones, y todas ellas tienen que ver en torno a la concentración de poder.

Además indica que dicha desigualdad se manifiesta de distintas formas, en la desprotección de las tierras colectivas de comunidades indígenas, afro descendientes y campesinas, en las políticas sesgadas hacia el extractivismo, en el reparto desigual de beneficios obtenidos por la explotación y en la represión por quienes defienden la tierra y sus derechos.