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La economía boliviana es basada principalmente en el extractivismo

Un estudio de la revista británica “The Economist” afirma que la clase media latinoamericana crece a un ritmo de 23%, y considera a Santa Cruz como líder de la región, otros departamentos del país que aparecen en esta lista son Cochabamba y La Paz, con 22% y 19% de crecimiento respectivamente.

En términos corporativos Santa Cruz actualmente es considerado un potencial económico similar a Bogotá (Colombia) y Brasilia (Brasil), y se proyecta que en aproximadamente 20 años el potencial se asemejaría al de Lima (Perú), Guadalajara (México) y Belo Horizonte (Brasil).

Un estudio de la Cámara Nacional de Exportadores de Bolivia (Caneb) indica que el país tiene un potencial para triplicar las exportaciones en Japón y de esta manera alcanzar los $us 1.400 millones anuales.

En la actualidad Bolivia le vende al país asiático diversos productos con un valor de $us 417 millones, de los cuales el 68% son minerales, como estaño, plata y zinc, y el resto provienen de productos alimentarios, como la chía, el empanizado, el sésamo, entre otros.

Pese a eso los países preferidos para exportar productos bolivianos son Brasil, Argentina y Estados Unidos, con 31,1%, 17,9% y 14,8% respectivamente, y los productos preferidos para la exportación son productos hidrocarburíferos, productos mineros, y productos agrícolas.

El petróleo y el gas natural representan el 42,5% de exportaciones en Bolivia, mientras que los metales, los metales preciosos, y los minerales el 38, 4%, a su vez los productos agrícolas ocupan el tercer puesto en exportaciones con un 15%.

Como dato:

En Bolivia, el empleo en el sector minero se redujo desde 1991 del 3,7% de la tasa de empleo nacional al 1% en la actualidad, a pesar de que la producción casi se triplico en el mismo periodo.

Esta corriente extractiva se separa de la ideología del “vivir bien” que maneja el Estado, se aleja del convivir armoniosamente con y para la naturaleza, creando ambientes hostiles entre indígenas originarios, campesinos, familias productoras y terratenientes, latifundistas, o el mismo Estado.

En Bolivia, Ecuador, y otros países latinoamericanos intentan conllevar el buen vivir con prácticas que garanticen el desarrollo y la sostenibilidad de sus tierras, estas alternativas exploran modelos de gestión de recursos naturales locales, modelos regionales de consumo de alimentos ecológicos, la revalorización y uso de saberes ancestrales, el trueque, e incluso la formación de cooperativas comunitarias semi industriales.