logo FAADR

 

       

El área rural, no solo consentida por la agricultura

El enfoque de la nueva ruralidad ha adquirido poder en los últimos tiempos, este término utilizado desde los años 90 ha sido utilizado tanto por ámbitos gubernamentales como académicos, haciendo referencia a los cambios que se vive en la realidad agropecuaria, tales como la reestructuración económica, la liberación de los mercados, o el uso de nuevas tecnologías en el campo agrícola.

Para entender la nueva ruralidad surge una corriente donde se pueden identificar ciertas tendencias  

Desaparecen los dos grandes espacios geográficos, económicos, y sociales.

Urbanización del campo por el aumento de actividades no agrícolas, infraestructura y medios de comunicación y ruralización de la ciudad debido a la falta de desarrollo.

Las mismas tecnologías están presentes en el campo y en la ciudad. Las empresas transnacionales controlan las cadenas productivas y la agricultura por contrato marcando el ritmo de desarrollo.

La población rural no agrícola adquiere mayor relevancia y conforma unidades familiares plurifuncionales, los ingresos agrícolas no aumentan.

La cuestión étnica se desprende de la actividad campesina y la conservación del medio ambiente mueve a las políticas públicas en este sector.

Esencialmente la nueva ruralidad es asociada con las actividades no agrícolas que se desarrollan en el campo, la nueva ruralidad debe de ser trabajada bajo estándares económicos propios de los centros urbanos, es decir, considerar al área rural fuerte en materia económica, con posibilidades de sustentarse autónomamente.

En síntesis esta nueva ruralidad puede ser considerada como la ampliación de lo estrictamente agrícola hacia otras nuevas actividades que pueden llegar a desarrollarse en el campo, las cuales ya se desarrollaban con normalidad, pero no eran consideradas primordiales en la vida agrícola.

Jorge Albarracín del Postrado en Ciencias del Desarrollo de la Universidad Mayor de San Andrés (CIDES – UMSA) identifica cuatro categorías para el estudio de la ruralidad contemporánea y los vínculos rural – urbano:

El enfoque sociológico analítico, el enfoque sociológico normativo, el enfoque espacial, y el enfoque neomarxista, que engloban una serie de análisis en los actores, en los procesos, y en las relaciones que puedan existir en esta corriente.