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Las políticas para la adaptación al cambio climático por parte de la agricultura familiar

Las condiciones climáticas son la causa más importante de variabilidad anual de la producción de cultivos, por lo que cualquier cambio que se produzca en las condiciones climáticas incrementa la incertidumbre en cuanto a la producción alimentaria, y afecta por ende a la seguridad alimentaria y nutricional de la población.

En Latinoamérica y el Caribe, la agricultura familiar es la principal fuente de empleo agrícola y rural, generando entre el 57% y el 77% del empleo agrícola regional y ocupando a más de 60 millones de personas. El 80% de las explotaciones pertenecen a la agricultura familiar, y producen la mayor parte de los alimentos para el consumo interno de los países.

Las actividades agrícolas necesitan la sostenibilidad del medio ambiente y conservación de la biodiversidad. El logro de la seguridad alimentaria y la transformación de los sistemas alimentarios hacia modelos sostenibles, necesariamente debe pasar por el apoyo a las condiciones productivas y sociales de agricultura familiar.

Resulta importante señalar que, si bien el cambio climático afecta directamente la dimensión de la estabilidad de la seguridad alimentaria y nutricional, también influye en el acceso a los alimentos, el uso de estos y su disponibilidad. Lo anterior se debe a que para que las personas se encuentren en una situación de seguridad alimentaria, es necesario que dispongan de acceso seguro a una cantidad adecuada de alimentos sanos e inocuos en todo momento, sin interrupciones.

Es por ello que, para poder reducir los riesgos, mitigar los impactos que tiene el cambio climático en la agricultura familiar, y para que esta posea una capacidad de adaptación mayor, los gobiernos de América Latina y el Caribe han implementado una serie de medidas que pretenden hacer frente al cambio climático con una perspectiva en la reducción de la pobreza, fortalecer la seguridad alimentaria y nutricional, fomentar la gestión de riesgos de desastres y el uso sostenible de los recursos naturales.

La FAO, siendo una de las instituciones más inmersas en el tema, propone como principales medidas de adaptación a las siguientes:

Solucionar la problemática de la rotación de los cultivos es vital para que los agricultores familiares puedan subsistir, y a la vez para garantizar la estabilidad del abasto alimentario.

Los seguros agrícolas y los seguros climáticos son otra medida de adaptación y de gestión del riesgo de desastres que busca disminuir la vulnerabilidad de la agricultura y de los agricultores frente al cambio climático.

Por su parte, las políticas enfocadas en modernizar la agricultura buscan posibilitar recursos y financiamiento a los productores para que puedan mejorar sus condiciones de producción y productividad, contribuyendo a disminuir su vulnerabilidad frente a los impactos del cambio climático.

En la actualidad Bolivia cuenta con un Seguro Agrario, que permite a las familias productoras asegurar hasta tres hectáreas de sus cultivos contra los cambios climáticos, si alguno de los desastres naturales afecta a las hectáreas aseguradas el Instituto de Desarrollo Agrario indemnizará a la familia afectada.