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El agronegocio de la soya ocupa el 60% de la superficie cultivada en Argentina y entra a bosques y humedales

El agronegocio de la soya en Argentina acapara el 60 por ciento (%) de la superficie cultivada y se expande de manera peligrosa a los bosques y humedales. De los 73.000 productores dedicados a esta oleaginosa, sólo el 6% explica el 54% del total producido, advierte el experto e investigador, Eduardo Spiaggi.

“Las tendencias que pasan en Argentina son parecidas a las de Brasil y Bolivia porque no son cuestiones nacionales, son procesos globales de una voracidad incontenible por los recursos naturales a nivel planetario”, señaló el argentino durante el II Foro Internacional Andino Amazónico de Desarrollo Rural realizado en la ciudad de La Paz.

La producción de soya a nivel mundial dijo que llegará hasta septiembre a 269.2 millones de Toneladas métricas (Tm); es decir, 1.6 millones de Tm más que lo estimado el año pasado y 29,85 millones de Tm por encima de la campaña 2011-2012. De ese total dijo que 83.5 millones de Tm se producen en Brasil, convirtiéndolo en el principal productor seguido de Estados Unidos con 82.05 millones de Tm y 51.1 millones de Tm en Argentina.

“La tendencia a crecer y acaparar más tierras; ya las cultivables tradicionales están ocupadas, ahora, se avanza sobre bosques y humedales en todos los países”, señaló el magister en Sistemas Ambientales Humanos, médico veterinario de la Universidad Nacional del Rosario, Argentina, y especialista en Desarrollo Rural Sustentable y Agroecología.

La región chaqueña dijo el investigador, fue la más sometida a procesos de transformación del uso del suelo. Entre 2002 y 2008 en el Chaco se deforestaron más de 100.000 hectáreas (has); en Córdoba, 120.000 has; en Formosa, 20.000 has; en Salta, más de 400.000 has; en Santa Fe, 10.000 has; y en Santiago de Estero más de 500.000 has.

En el caso de Argentina informó que dentro de la producción de aceites, la soya ocupa el 84%, y que su crecimiento en términos de superficie cultivada desde que fue introducida en los años 70´ fue muy acelerado. “Al día de hoy (la soya) ocupa el 60% de la superficie sembrada, en relación a poco más del 30% que se da en Bolivia”, dijo.

La expansión de la soya en territorio argentino según Spiaggi, se da a costa de la producción de leche, verduras, carnes y frutas, ya que presenta un perfil fuertemente vinculado al mercado externo y constituye el principal complejo exportador del país por encima de la industria automotriz y petroquímica.

“Si bien la producción primaria de la soya involucra a 73.000 productores, sólo el 6% explica el 54% de la producción. Este reducido grupo representativo a gran escala se ha consolidado como el actor principal en la última década”, señaló.

Ese reducido grupo de agroindustriales de la soya dijo que cumple el rol de gerenciador de los medios de producción de terceros a través de un modelo de organización de la producción basado en una red de contratos, arrendamiento de tierras ajenas, alquiler de equipos y maquinarias, uso intensivos de tecnologías, siembra directa y doble cultivo; soya de primera y soya de segunda (después del trigo) y nuevos paquetes de insumos en base a semillas genéticamente modificadas (soya RR), herbicidas asociadas (al glifosato) y a fertilizantes.

Agricultura sin agricultores
El modelo de soya en Argentina se caracteriza por una fuerte presencia de inversores de la ciudad que contratan a ingenieros agrónomos, alquinal maquinaria y trabajan en superficies entre 100.000 a 200.000 has, los cuales se expandieron por Brasil, Uruguay, Paraguay, y en parte, en Bolivia. “Este sistema hace que los profesionales y técnicos solo apliquen recetas de semillas y glifosato”, dijo.

“Es una población rural sin gente, una agricultura sin agricultores. Con un poco de cinismo uno de los exponentes mayores de este modelo, se autodefine como un nuevo sector sin tierra. En cambio, cada vez es más evidente que los pequeños y medianos productores no se pueden incorporar al modelo por los altos costos de operación y terminan siendo desplazados hacia las ciudades; aseguró.

La agroindustria en Argentina mueve aproximadamente 40.000 millones de dólares por año, de los cuales unos 10.000 millones se quedan para el Estado equivalente al 4% del Producto Interno Bruto (PIB) a través de impuestos y retenciones a las exportaciones.

En su país dijo que los impuestos alcanzan al 35% del valor en el mercado global de la soya. "Este paquete va ser difícil que el Gobierno vaya querer cambiarlo porque es mucho dinero, lo que uno podría decir es ¿cuánto de estos 10.000 millones de dólares pueden ir para el ordenamiento territorial, cuidado de la biodiversidad, al fomento de otros modelos productivos, cuidar y proteger a los pequeños productores?", señaló.

El II Foro Internacional Andino Amazónico fue organizado por el Centro de Investigación y Promoción del Campesinado (CIPCA), la Fundación TIERRA, Postgrado en Ciencias del Desarrollo de la Universidad Mayor de San Andrés (CIDES-UMSA) y el Instituto para el Desarrollo Rural Sudamérica (IPDRS).

 

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Bibliografía recomendada: "Desarrollo Rural, soberanía y seguridad alimentaria". C. Días, E. Spiaggi. UNR Editora, Observatorio al SUR, Rosario, Argentina, 2011.